domingo, 24 de junio de 2018

“Banda-Frontera”

La fundación de Colonia del Sacramento: 1680.

La Banda Oriental, era zona de conflicto entre España y Portugal. Despertó el interés de la Corona española al ser un territorio de conflicto entre sus posesiones y las portuguesas. Los portugueses no se habían conformado con lo establecido en el Tratado de Tordesillas y habían traspasado sus fronteras. Afirmaban que la frontera natural de sus territorios americanos era el Río de la Plata. Este río junto al Uruguay y el Paraná eran la única puerta de entrada a su rica región del Mato Grosso. Ambicionaban, además, la riqueza ganadera de este territorio. Entre el 21 y 30 de enero de 1680, el gobernador de Río de Janeiro, Manuel de Lobo, fundó en las costas del Río de la Plata, una población que denominó Colonia do Sacramento. La ciudad llegó a tener 2600 habitantes y fue un importante centro de comercio y contrabando portugués e inglés (aliado de Portugal). Por su puerto salían grandes cantidades de oro y plata provenientes de las minas españolas del Alto Perú (Bolivia). Entre 1680 y 1777, España y Portugal se enfrentaron por la posesión de esta Banda tanto en forma diplomática como militar. La guerra tuvo dos escenarios: Europa y América. Mientras en el Río de la Plata, España ganaba la guerra y reconquistaba Colonia, el rey, en Europa la entregaba a Portugal, por acuerdos diplomáticos. Finalmente, en 1777 finalizó este conflicto con la firma del Tratado de San Ildefonso que estableció los límites definitivos de las posesiones españolas y portuguesas en América. 


La fundación de Montevideo: 1724-1730. 

En medio del conflicto entre España y Portugal por la posesión de Colonia del Sacramento y los intentos de ocupación portuguesa de la bahía de Montevideo en 1723, la Corona española vio la necesidad de poblar oficialmente estos territorios, para defender las fronteras de su imperio. El gobernador de Buenos Aires, Bruno Mauricio de Zabala se dirigió hacia la costa oriental para desalojar a los portugueses, quienes abandonaron el territorio. Comenzó así el proceso fundacional de Montevideo, en l724 y terminó en l730, con la instalación del primer Cabildo de la ciudad.

  • 1724: Zabala fundó el fuerte de San José e instaló allí una guarnición militar, destinada a proteger la entrada de la bahía. Llegaron las primeras familias procedentes de Buenos Aires entre los que se encontraban los abuelos de Artigas. Eran 34 pobladores de los cuales 24 eran parientes entre sí.
  • 1726: Un nuevo contingente de 13 familias (96 personas) procedentes de las Islas Canarias llegaron y se instalaron en Montevideo. Pedro Millán realizó el primer padrón de los vecinos de Montevideo, fijó la jurisdicción de la nueva ciudad (abarcaba los actuales departamentos de San José, Canelones, Montevideo, parte de Maldonado, Florida y Flores) y comenzó la entrega de solares en la planta urbana, según el plano realizado por el ingeniero Domingo Petrarca. De acuerdo a las leyes de Indias, este plano adoptó la forma de damero (forma de origen romano), de modo que “aún a mediodía, una de las aceras recibía sombra”. Las manzanas se disponían en torno a un espacio central, “la plaza mayor”. Zabala dispuso la creación de la ciudad y le dio el nombre de San Felipe y Santiago de Montevideo.
  • 1727: Se fijó el ejido, actualmente calle Ejido, espacio destinado a la expansión de la ciudad, y los propios, hoy zona del arroyo Miguelete y el Bulevar Batlle y Ordóñez. (Antiguo Bulevar Propios). Se adjudicaron chacras a los vecinos sobre los arroyos Miguelete, Pantanoso y Carrasco.
  • 1728: Se repartieron las primeras estancias a orillas de los arroyos Pando y Carrasco.
  • 1729: Llegó un segundo grupo de familias de las Islas Canarias, compuesto por 130 personas y en diciembre de este mismo año, Zabala eligió los primeros cabildantes.
  • 1730: El 1º de enero comenzó a funcionar el primer Cabildo, culminado, de esta manera, el proceso fundacional.
  • 1749: Se estableció la gobernación de Montevideo.
  • 1751: Joaquín de Viana fue nombrado primer gobernador de Montevideo.
Lee atentamente: “Que en el presente se les haga repartir solares en la planta de la nueva ciudad y lugares para chacras y estancias a cada uno de los pobladores (...) Que también a costa de Su Majestad, se les ayudará con todo género de herramientas (...) Que se les ha de ayudar con aquella cantidad de granos que sea competente para semilleras y que por el primer año sean asistidos con bizcocho, yerba, tabaco y sal, como también la carne. (...) Que para gozar de lo referido, (...), han de ser obligados a mantener la vecindad por cinco años”. Bruno Mauricio de Zabala, agosto de 1726.

Los primeros pobladores de Montevideo fueron 6 matrimonios; de las personas mayores ninguna sobrepasaba los 44 años. Se encontraban 19 niños, de los cuales la mayoría, 13, ni siquiera habían cumplido 10 años. Casi todos eran analfabetos. Entre estos pobladores se encontraba Juan Antonio Artigas, soldado de 30 años, que fue el abuelo de José Gervasio e integró el Cabildo de Montevideo. Las primeras chozas fueron de cuero y pieles, teniendo parecido a una toldería indígena. El primero que construyó un rancho de adobe con techo y puertas de cuero fue Pedro Gronardo, que estableció en ella la primera pulpería, almacén de ramos generales que vendía de todo: desde pañuelos de seda, cuchillos, casacas, aguardiente, ollas de hierro, cuadernillos de papel blanco, paquetes de tabaco. Cuando se murió Gronardo, se le entregó la casa al cirujano de la tropa, y cuando Zabala resolvió establecer el primer Cabildo, estableció allí su sede por ser la única casa presentable.


La Banda Oriental estuvo dividida en tres jurisdicciones que dependían de: la jurisdicción de Montevideo, de la del Teniente gobernador de Yapeyú y de las autoridades de Buenos Aires. Esta situación fue motivo de conflictos frecuentes que enlentecieron el desarrollo de estos territorios. A la gobernación de Montevideo se le adjudicó una jurisdicción territorial muy limitada que alcanzaba a lo que hoy son los departamentos de Montevideo y Canelones, sur del de Florida, sudeste del de San José, sudoeste del de Lavalleja y oeste del de Maldonado. Es decir, menos de la tercera parte del actual territorio uruguayo.
El resto de la Banda Oriental fue dividido en otras dos jurisdicciones: la de Buenos Aires, al sur del Río Negro y al este del río Tacuarembó y la de Misiones con capital en Yapeyú, al norte del río Negro y al oeste del Tacuarembó.
El proceso de poblamiento en las tres jurisdicciones tuvo características diferentes. En la jurisdicción de las Misiones, por su forma de explotación económica, no hubo poblaciones estables durante el período colonial. Los únicos pueblos fundados fueron Paysandú y Salto en la segunda mitad del siglo XVIII. El primero surge como puerto para embarcar los cueros extraídos en los pueblos misioneros, el segundo tiene su origen en un campamento militar español. En la jurisdicción de Buenos Aires los pueblos surgieron por motivos diversos, ya sea para contener el avance portugués, defender las estancias de los ataques de los indígenas, reprimir el contrabando. También surgieron alrededor de capillas fundadas por las corrientes misioneras. Aparecieron así Maldonado, San Carlos, Rocha, Mercedes, Melo y Florida. En la jurisdicción de Montevideo el poblamiento se hizo en forma más ordenada, surgiendo San José, Minas, Nuestra Señora de Guadalupe de Canelones, San Isidro Labrador de Las Piedras, San Juan Bautista (hoy Santa Lucía) y El Pintado.

Actividad:

1) ¿Quiénes y para qué país fundaron Colonia del Sacramento y Montevideo?

2) ¿Cuáles fueron los objetivos de la fundación de Colonia del Sacramento y de Montevideo?

3) ¿Por qué se habla de proceso fundacional de Montevideo?

4) ¿Qué se les entregaba a los primeros habitantes de Montevideo?

5) ¿Qué objetivos se perseguían con esta entrega?

6) ¿Qué jurisdicciones había en nuestro territorio? ¿Qué problemas trajo?


Bibliografía consultada: 

  • Geymonat, R, et al; Historia II. La Época Moderna en Europa y América. Editorial Santillana.
  • Abadie, S; et al; Historia 2ºc.b. Europa, América y Uruguay entre los siglos XVI y XIX. Ed Monteverde.

lunes, 18 de junio de 2018

"Banda - Pradera"

La Banda Oriental fue considerada por los españoles “tierra sin ningún provecho” pues carecía de atractivos, al no poseer minas de metales preciosos. Sin embargo, era una fértil pradera, habitada por comunidades indígenas, que formaban un número no mayor de pocos miles de personas.
Cuando Hernandarias, primer gobernador criollo de Asunción (hasta 1617, la zona del Río de la Plata quedaba bajo la órbita de esa gobernación) llegó a la Banda Oriental en 1607, en un viaje de seis meses, quedó admirado de las excelentes condiciones naturales que proporcionaba su suelo para la cría de ganado y comprendió la riqueza que podía generar y la necesidad de poblar este territorio.
A pesar de que no tuvo respuesta del rey, decidió introducir ganado vacuno en los años 1611 y 1617 por las islas del Vizcaíno y San Gabriel. Se trataba de una tropilla de 100 vacas y algunos toros. Posteriormente, en 1634, llegaron 5000 cabezas de ganado de la zona norte, desde las estancias misioneras. El ganado caballar fue introducido en 1574, por Juan de Garay, desde Santa Fe.
El ganado se reprodujo rápidamente extendiéndose por el territorio como ganado cimarrón o salvaje. La  “tierra de ningún provecho” se transformó en una “mina de carne y cuero”.

Las vaquerías

El término vaquería tiene dos acepciones: una se refiere al hábitat natural del ganado, verdadero depósito de ganado cimarrón (salvaje), en una enorme extensión de terreno; otra, es la forma de explotación de este ganado cimarrón. Esta última se hacía con dos objetivos diferentes:
  • Repoblar estancias de Buenos Aires y de las provincias del litoral (Santa Fe, Misiones, Entre Ríos), para lo cual se hacían grandes arreos de animales desde la Banda Oriental;
  • Obtener cueros, grasa y sebo, para lo cual se cazaban vacunos en el propio territorio (“vaquerías de corambre”).
En ninguno de los dos casos, esta actividad implicó la apropiación efectiva de la tierra ni contribuyó al poblamiento. Se trató de una actividad extractiva (no productiva)  y depredatoria. La matanza era indiscriminada, no tenía en cuenta la edad ni el sexo de los animales, ni se respetaban las crías. Este tipo de explotación fue perjudicial porque amenazaba con hacer desaparecer nuestra única riqueza. Como consecuencia de la gran abundancia de carne que quedaba abandonada al hacerse las cuereadas, los perros que seguían a los faeneros se multiplicaron haciéndose salvajes y transformándose en implacables enemigos de los terneros y del hombre. Esto fue una de las causas por las que no prosperó la cría de ovinos que introdujeron los portugueses, a fines del siglo XVII.

Las “vaquerías” para repoblar estancias constituyeron verdaderas expediciones, a veces de hasta 150 hombres y más de 1.500 caballos, que tropeaban varias decenas de miles de cabezas de ganado. La tarea no era sencilla y llevaba varios meses. Primeros se debía amansar un grupo de vacunos  y luego ir concentrando cada vez mayores cantidades en un lugar determinado.Se debía acostumbrar a los animales a la presencia humana y al arreo, prevenir estampidas y, por la noche, montar guardias para protegerlos de fieras y perros cimarrones. Después de esto se podía comenzar el largo camino.

La “vaquería de corambre” también requirió de buena cantidad de hombres y de fuertes inversiones. Obtenidos los permisos de las autoridades, se trasladaba un conjunto de peones a la Banda Oriental; buscaban zonas con abundancia de vacunos y procedían a su caza. Hombres a caballo con cortas lanzas con una media luna de hierro en la punta “desjarretaban ”el animal (le cortaban el tendón de una de las patas traseras). Caído el animal, venían los matadores y los desolladores, que extraían rápidamente el cuero, lo estiraban en estacas y lo trasladaban al campamento. El sebo y la grasa eran amasados en panes y envueltos en cueros para luego ser derretidos.
La faena y el arreo fueron también realizados, por medio del contrabando, por hombres venidos del Brasil, los bandeirantes, quienes ayudados por indios reunían ganado y lo llevaban por tierra hasta Minas Gerais para abastecer a los hombres que trabajaban en las minas. Los bucaneros que eran piratas ingleses, franceses y holandeses también acercaron sus naves a las costas del Río de la Plata y compraron cueros ilegalmente o hacían carne salada (tasajo) que luego vendían en el Caribe como alimento para esclavos.
Esta forma de explotación del ganado trajo como consecuencia un poblamiento de la campaña espontáneo y desordenado.

Bibliografía consultada: 

  • Geymonat, R, et al; Historia II. La Época Moderna en Europa y América. Editorial Santillana.
  • Abadie, S; et al; Historia 2ºc.b. Europa, América y Uruguay entre los siglos XVI y XIX. Ed Monteverde.

martes, 12 de junio de 2018

CONQUISTA Y COLONIZACIÓN DE LA BANDA ORIENTAL


Sacado de Vidal, Beatriz;...; Historia II. La Época Moderna en Europa y América. Editorial Santillana.

ACTIVIDAD: 
  1. ¿La Banda Oriental abarcaba más o menos territorio que el actual Uruguay? ¿Por dónde se extendía?
  2.  ¿Por qué se consideró a nuestro territorio "tierra de ningún provecho" que llevó a una colonización tardía?
  3. Explica por qué en el período colonial la Banda Oriental fue "banda pradera, frontera y puerto".

    domingo, 10 de junio de 2018

    CONQUISTA Y COLONIZACIÓN DEL RÍO DE LA PLATA



    Sacado de: Abadie, Sara; et al; EL MUNDO MODERNO: Europa, América y la Banda Oriental  en los siglos XVI al XVIII. Tomo 2. Editorial Monteverde.

    Actividad: 
    1. ¿Con los viajes de quiénes se tuvo noticias sobre el Río de la Plata?
    2. ¿Por qué fue tardía la colonización de la zona?
    3. ¿Desde cuándo y con qué objetivos fue conquistada y colonizada la zona?
    4. Explica la obra de Pedro de Mendoza y sus lugartenientes en la región.
    5. ¿Qué fundaciones aparecen en la Banda Oriental antes que Colonia del Sacramento y Montevideo?
    6. Explica qué era la política de "abrir puertas a la tierra".
    7. ¿Por qué la región fue considerada por España "tierra de ningún provecho"?
     

    miércoles, 30 de mayo de 2018

    LA SOCIEDAD HISPANOAMERICANA DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVIII

    Características
    La sociedad hispanoamericana se caracterizó por la diversidad de tipos humanos que la conformaron: blancos, indios, negros y mestizos. La sociedad fue relativamente abierta durante la conquista, pero se fue cerrando paulatinamente con la colonización hasta convertirse en una organización rígidamente jerarquizada.
    Se basó en la riqueza, en el poder político, y también en el color de la piel, la llamada "pigmentocracia".
    Tuvo una organización piramidal, en cuyo vértice se ubicó la aristocracia blanca española y en la base la mayoría de la población, formada por indios, negros y mestizos. De acuerdo con la condición legal, la estructura social tendría el siguiente ordenamiento: blanco peninsular, criollo (hijo de español nacido en América), indio, mestizo (producto de la unión de blanco e indio), negro libre, mulato (hijo de blanco y negro), zambo (descendiente de negro e indio) y negro esclavo.
    A pesar de esto, los grupos sociales se unieron entre sí y el mestizaje fue la realidad social de América.

    El blanco

    La inmigración del blanco comenzó inmediatamente después de la conquista y fue controlada por la Corona a través de la Casa de Contratación. Se prohibía la entrada a América a judíos, musulmanes, herejes, vagabundos y revoltosos.
    El número total de españoles en América hacia fines del siglo XVIII era de 150.000 aproximadamente, predominantemente masculino. Los blancos, formaban un grupo privilegiado, pero no homogéneo. Algunos blancos peninsulares ocupaban los altos cargos en el gobierno, en el ejército y en la Iglesia y representaban a las firmas comerciales más importantes de Sevilla y Cádiz para el comercio de exportación e importación. Muchos criollos eran grandes propietarios de tierras y tenían la concesión de la explotación de las minas. En algunas regiones, poseían títulos nobiliarios y formaban un grupo dirigente, llamado patriciado.

    El indio
    La primera actitud de los españoles frente al indio fue someterlos a la esclavitud. El propio Colón condujo indios esclavos a España. Quizás, por motivos morales, la esclavitud fue prohibida reiteradas veces, aunque se admitió que fueran esclavizados los indios cautivos en " justa guerra", es decir, cuando se negaban a ser súbditos del Rey o a convertirse a la fe católica.
    En 1542, las "Leyes Nuevas" establecieron la definitiva situación legal del indio.
    Se le consideró súbdito libre de la Corona de Castilla, en pie de igualdad con el español, pero, usando como pretexto el "atraso cultural" y "desorientación espiritual", fueron considerados como menores de edad, incapaces de valerse por sí mismos, y por lo tanto, sometidos a tutela. Las "Leyes Nuevas" también proclamaron que nadie en lo sucesivo podía esclavizar a los indios, ni adquirirlos por compra. A pesar de esto, la práctica subsistió, especialmente en los territorios fronterizos.

    La encomienda

    En 1503, la Corona española aprobó la encomienda como forma de tutela y trabajo forzoso de los indígenas.
    A través de este sistema, un particular, el encomendero, recibía de la Corona un grupo de familias indígenas a quienes debía proteger, entregarles una parcela para su subsistencia y cristianizar; a cambio de ello, recibía el trabajo gratuito de los indígenas y tributos en dinero o en especies: maíz, animales, tejidos. Ante la Corona, el encomendero debía responder con el pago de impuestos y servicio militar. El afán de poder, y la autonomía que gozaba el encomendero, llevaron a la Corona a intentar sustituirla por el corregimiento.

    El corregimiento

    El corregimiento era un pueblo indígena dirigido por un funcionario del Estado, donde no podían ingresar blancos, ni negros. En cada corregimiento, además de la tierra que era de propiedad común, había obrajes (talleres textiles). Parte de lo que se producía se volcaba en una caja de "ayuda social". Pero el corregidor se apropiaba siempre de ella, obligando también al indígena a comprar productos innecesarios y a precios abusivos. De esta forma el indio vivía en deuda permanente con el corregidor.

    Las misiones

    Las misiones fueron pueblos de indios sometidos a la tutela de la Iglesia, a través de órdenes religiosas.
    Las  primeras órdenes religiosas que organizaron misiones fueron las de los franciscanos, dominicos y agustinos, y a fines del siglo XVI se le sumaron los jesuitas.

    Las misiones jesuíticas

    Los jesuitas perfeccionaron este sistema y se destacaron en su labor con los guaraníes. Las misiones jesuíticas llegaron a albergar de dos a cuatro mil guaraníes. Estos mantenían sus propias autoridades, los caciques, que compartían el poder con el Cabildo, integrado también por indígenas. Pero el verdadero gobierno estaba en manos de los jesuitas, a través de la autoridad espiritual, que ejercían sobre ellos. Se mantuvo la organización comunitaria de la vida guaraní.
    La tierra de producción era de explotación colectiva (tupambae), en la que cada indio debía trabajar de dos a tres días por semana. El producto de la cosecha obtenido por el trabajo comunal se almacenaba en graneros y servía para el pago del tributo real, el mantenimiento de la Iglesia y de sus instituciones y el cuidado de huérfanos, viudas e imposibilitados de trabajar. Los excedentes se empleaban para comerciar.
    Cada familia tenía para su subsistencia, una pequeña chacra integrada por casa, jardín y huerto, (abambae) en usufructo, no en propiedad. La base de la producción era la agricultura, destacándose el cultivo del tabaco, el algodón y la yerba. También criaban animales, para su alimentación. Era una economía de autoabastecimiento. La tarea de los misioneros no se limitó solamente, a la producción económica sino que realizaron una tarea de educación integral que comprendía además de los oficios, la enseñanza de la lectura y la escritura. Desarrollaron el gusto por la música, crearon las primeras imprentas de la región, publicándose diccionarios castellano-guaraní, así como obras de los propios indígenas. 
    Los jesuitas enseñaron oficios básicos y crearon empresas artesanales; gran parte del trabajo de éstas se hacía para la ornamentación de las Iglesias, como el tallado en madera, el labrado de la piedra, en la que el indígena expresó sus tradiciones y gustos. También trabajaron como picapedreros, ladrilleros, ceramistas, carpinteros, herreros, tejedores, albañiles y molineros, para cubrir sus necesidades.

    El trabajo del indio

    La legislación laboral española fue muy avanzada para su época: estableció horarios de trabajo, impidió el trabajo de los menores de 18 años, fijó los salarios, defendió la salud de los trabajadores y ordenó la asistencia en caso de accidente.
    Sin embargo, en la práctica no se aplicó.

    La mita

    La mita era una institución de origen incaico, que consistía en un sistema de trabajo obligatorio, rotativo, asalariado y al que se llegaba por sorteo. La mita se empleó preferentemente para el trabajo en las minas, fortificaciones, ingenios azucareros, obrajes y obras públicas en general. La mita minera donde el trabajo era más duro, duraba, en teoría, cuatro meses.
    Los indios debían recibir un pago diario o semanal. También se les debía pagar el viaje desde su lugar de residencia, proporcionarles casa, comida, servicios religiosos, y asistencia médica. Los domingos y feriados no se trabajaba, la jornada de labor duraba entre 7 y 8 horas por día. La realidad era muy diferente. Los amos de las minas no pagaban los costos del viaje realizado y siempre había pretextos para descontar de los salarios. Los trabajadores permanecían dentro de las minas cinco días con sus noches. La ventilación y el desagüe deficiente de las galerías hacían al trabajo aún más insalubre y los indígenas, morían en gran cantidad, por las penurias, los malos tratos y las privaciones. Los salarios eran insuficientes, y se veían obligados a comprar en el almacén del dueño de la mina a precios abusivos, por lo que se endeudaba y quedaba sometido a su voluntad, transformando su situación en una verdadera servidumbre.
    La mita fue abolida recién en 1812 por las Cortes de Cádiz. 
    Los maltratos sufridos por el indígena según la obra de Guamán Poma de Ayala, siglo XVI: "Los indios que van a Potosí y sus ingenios salen de su patria con bastante desconsuelo pues saben que contraen en aquellos lugares el accidente del asma, del que mueren a los pocos meses. El día de su partida es muy triste: se presentan estas víctimas de la obediencia delante del cura que los espera en la puerta de la Iglesia con la cruz alta (...) y dice la oración acostumbrada y una misa que ellos pagan para obtener de Dios el buen éxito de su viaje. Luego salen a la plaza acompañados de sus padres, parientes y amigos, y abrazándose mutuamente con muchas lágrimas y sollozos se despiden, y seguidos de sus hijos y mujeres, toman su derrota ocupados del dolor y abatimiento". "Mercurio Peruano" 1792. 

    El negro
    El negro, proveniente de África, fue introducido de manera forzada en América, para complementar la mano de obra indígena y aumentar la producción.

    La esclavitud

    El número de esclavos aumentó a medida que se intensificaba la explotación de los recursos naturales, especialmente minas y plantaciones. La economía de plantación atrajo la mayor cantidad de mano de obra negra, donde se cultivaba la caña de azúcar, tabaco y algodón. En la minería, el negro tuvo un trabajo más bien transitorio. También se empleó en el servicio doméstico, en diversas ramas de la artesanía, así como pescadores de perlas en el Caribe.
    En general, las condiciones de trabajo del esclavo eran especialmente duras. Sometidos a controles muy rigurosos y con una alimentación insuficiente, el promedio de vida era de 28 años. A diferencia de la esclavitud antigua, el negro en la América hispánica tuvo algunos derechos: a la vida, al nombre, a ser bautizado, al matrimonio dentro de su grupo, a tener ahorros. Pero, en general, estas disposiciones no se cumplían. También podían comprar su libertad o ser manumitido, es decir, liberado por su amo. Un esclavo que obtenía la libertad se convertía en liberto. Pero poseía casi las mismas restricciones que los esclavos. Se calcula que el número de esclavos introducidos entre el siglo XVI y finales del siglo XIX fue de l5 a 20 millones. Teniendo en cuenta la mortalidad en el viaje, y los que morían en la expedición de caza, se puede considerar que hubo una sangría de 30 a 40 millones de individuos entre los pobladores del oeste de África.
    Los negreros preferían los negros sudaneses o bantúes pues los consideraban los más resistentes para el trabajo forzado. 
    Los comerciantes europeos se acercaban a las costas africanas y procedían a la caza de negros: asaltaban aldeas o los compraban a los caciques. El viaje a América era un calvario. Los negros viajaban amontonados en las bodegas de los barcos. Iban desnudos, encadenados, hacinados, con falta de higiene y de alimentación suficiente. El viaje duraba entre 35 y 40 días, y se calcula que en 25 años murieron en las travesías, 400.000 negros, de los 600.000 que habían emprendido el viaje. Desembarcados, eran depositados en barracas, se les marcaba con un hierro al rojo como si fueran animales y luego de clasificados según sus características físicas, se procedía a su venta. Al comienzo, los esclavos eran introducidos por el sistema de licencias, o sea, permisos otorgados por la Corona española a cualquier particular a un costo de 30 ducados por esclavo. Posteriormente, se otorgaron los llamados "asientos", es decir, contratos entre el soberano español y un particular o un país, por los cuales se entregaban verdaderos monopolios, por un tiempo determinado. Uno de los proveedores más importante fue Inglaterra.

    El mestizo

    Actualmente la mayoría de la población de Latinoamérica es mestiza. Predomina en México, Bolivia Perú y Brasil.
    El mestizaje se inició en el momento de la conquista debido a la formación de parejas entre hombres blancos y mujeres indias, porque la presencia de mujeres blancas fue muy escasa, como ya vimos. Cuando se introdujeron negros en América, también se mezclaron con los grupos preexistentes, dando lugar a una enorme variedad de tipos físicos y una igual variedad de nombres para los distintos cruzamientos. Se reserva el nombre de mestizos para los hijos de blancos e indios.
    La legislación permitía el casamiento mixto pero la mayor parte de los españoles consideró vergonzoso casarse con una india aun cuando fuera su concubina. Excepcionalmente se realizaron esas uniones con miembros de la aristocracia indígena. A medida que llegaban las mujeres blancas desde Europa, la situación cambió: los blancos prefirieron los matrimonios con ellas. Los mestizos fueron cada vez más producto de uniones ilegítimas: el color de la piel fue asociado a su condición social.

    Mulatos y zambos

    Los mulatos eran fruto de la unión de blancos y negros. La esclavitud se transmitía por línea materna, de modo que los hijos de mujeres negras nacían esclavos. El cruzamiento de indio y negro dio origen al zambo. Ambos grupos debían pagar tributo, estaban obligados a trabajos forzados, carecían de protección, tenían restricciones en la manera de vestir, no tenían libertad de movimientos y no podían portar armas.

    Material extraído de CD “Colección Historia Digital. La Historia, saber en construcción, 2º año.”.