martes, 27 de mayo de 2014

Civilización Egipcia: "Un don del Nilo". Ubicación y gobierno.

Ubicación espacial y temporal.
Hace aproximadamente unos cinco mil años se desarrolló y floreció  una brillante civilización: “La tierra de los  faraones”.  Egipto se encuentra ubicado en el noreste de África; limita al norte  con el Mar Mediterráneo, al sur con Sudán, al este con el Mar Rojo y la península del Sinaí, y al oeste con Libia.  Los antiguos egipcios reconocían en su país dos zonas, la zona de la  tierra negra ("kemet") y la de la tierra roja  ("deshret"). Así mismos  ellos se llamaban "remet-en-kemet" o sea, el pueblo de la tierra  negra. La zona de la tierra negra era donde se encontraba la tierra fértil  (apta para el cultivo) en las márgenes del Río Nilo a lo largo del  mismo, y en el delta en su desembocadura en el Mar Mediterráneo.  En esta zona era donde vivían y cultivaban los antiguos egipcios. La  zona de la tierra roja era “el mundo de los muertos”, era la zona  desértica por lo cual los egipcios la utilizaban para excavar tumbas,  construir templos funerarios y es justamente allí donde se  levantaron las colosales pirámides.
En el siglo V antes de Cristo, el historiador griego Herodoto visitó  estas tierras y caracterizó a este país como “...Egipto, un don del  Nilo...”. Esta afirmación fue hecha por dicho historiador ya que sin  lugar a dudas ninguna civilización pudo haberse desarrollado allí si  no fuera por la existencia de este río y sus características  inigualables. El Nilo cruza Egipto de sur a norte, y su ciclo de crecidas marcó  el ritmo de vida de los antiguos egipcios en todos los aspectos: políticos, económicos y socio-culturales. Para los egipcios las inundaciones anuales del Nilo eran el centro de  su existencia, ya que las mismas eran la que facilitaban el  crecimiento del grano, les proveía abundancia de pescado y del  preciado junco de papiro. Además de ello también era una  importante vía fluvial. El origen de estas inundaciones procedía de  las lluvias africanas y el deshielo de las nieves de las montañas de Etiopía que en primavera daban origen a inmensos torrentes que  alimentan su caudal.








              










ORGANIZACIÓN POLÍTICA DE EGIPTO.
      La organización política de Egipto hasta cerca del año 3.000 a.C. consistía en dos reinos que se ubicaban al sur (el Alto Egipto) y al norte (el Bajo Egipto) en el valle del río. A partir de allí se unificó en un solo reino. Todo Egipto formó un solo reino, un estado centralizado, gobernado por un Faraón que llevaba una doble corona. El primer Faraón se llamó Menes según algunos investigadores.
      La forma de gobierno de Egipto era una monarquía (gobernaba uno, un rey llamado Faraón). Era absoluta porque su autoridad no tenía límites: hacía las leyes, organizaba el ejército, dirigía la vida religiosa, administraba justicia y controlaba la construcción de obras públicas. Todo Egipto le pertenecía: las tierras, las cosechas, el comercio. Él centralizaba y distribuía tareas y alimentos. La figura del faraón garantizaba el funcionamiento de la compleja organización para controlar y utilizar las aguas del Nilo, de movilizar la población para crear la infraestructura necesaria para que la tierra produjera más, y la realización de diques y canales a lo largo de los 1200 kilómetros que ocupaba el reino. También era sagrada ya que sus súbditos lo creían un dios vivo o hijo del dios Ra, porque consideraban que era el intermediario ante los dioses para conseguir favores de la naturaleza. Gobernaba hasta la muerte (cargo vitalicio) y al morir su poder lo heredaba su hijo o un familiar cercano (cargo hereditario).
     Funcionarios y sacerdotes colaboraban con la tarea de gobernar. Cuando más cerca del poder del faraón, mayores eran los beneficios que recibían.
   El conjunto de funcionarios (burocracia) estaba organizado jerárquicamente: visires (ministros), gobernadores (máxima autoridad en cada región), los escribas, etc.
   Los pobladores de Egipto debían pagar impuestos al Estado y todo era guardado en los depósitos del Faraón. También debían trabajar en las obras públicas.
   Egipto se convirtió en un imperio cuando dominó a pueblos vecinos.
 
 Períodos de la Historia del Antiguo Egipto.
ALGUNOS SÍMBOLOS DEL FARAÓN:
 Sarcófago de Tutankamon.
 Coronas. 
Amenhotep III.
El Faraón representa en Egipto el poder político con connotaciones divinas, que lo convierte en un ser sagrado para su pueblo. Su imagen por tanto tenía que transmitir esa idea de valor sobrenatural, pero también de autoridad política, que quedaba simbolizada en su poder para unificar los dos grandes territorios del país, el Alto y el Bajo Egipto.
Sus atuendos oficiales y la representación en la estatuaria y el arte egipcio en general, acumulaban una serie de símbolos con los que transmitir todo ese complejo significado.
Así coronaba su cabeza una doble corona, que venía a ser la unión en una sola de las dos que simbolizaban el Alto y el Bajo Egipto. La primera era la corona roja o Desheret, símbolo del Bajo Egipto; y la segunda más alta y puntiaguda, era la corona blanca o Hedjet, símbolo del Alto Egipto. Las dos fusionadas en una sola constituían la doble corona o Sejemty.
El faraón también se representa con otras coronas, aunque menos frecuentemente: así la corona osiriaca o Atef, que se utilizaba en rituales religiosos; la corona azul, más utilizada en el Imperio Nuevo y que sustituía a veces a la doble corona; la corona emplumada o Shuti, empleadas por las esposas del faraón; y la Triple atef o Jemjem, que tenía una simbología solar.
Aunque en muchas representaciones el faraón no aparece con ninguna corona, sino con un tocado de tela, mucho más ligero y cómodo de llevar, que sería también el más habitual en su vida cotidiana. Era el famoso nemes, que cubría toda la cabeza, cayendo verticalmente por detrás de las orejas, y atándose con un nudo a la nuca en forma de trenza.
En la parte alta del nemes se prendía un uraeus o cobra, que simbolizaba el Bajo Egipto por asociarse a la diosa Uadyet, patrona de esa parte del país. A su lado solía acompañarse de la imagen de un buitre, asociado éste a la diosa Nejbet, patrona del Alto Egipto. Los dos seres unidos sobre el nemes simbolizaban nuevamente la unificación del Alto y el Bajo Egipto.
Sobre la barbilla, el faraón portaba una barba o perilla postiza, símbolo relacionado con el dios Osiris, considerado el primer faraón, y que se representaba también con una gran barba similar a la que llevaban sus sucesores.
En sus manos el faraón portaba dos cetros: el Nejej, que era como un flajelo que también se relacionaba con Osiris; y el Heka, que era similar a un cayado, con el que se simbolizaba la autoridad paternalista del faraón, que guiaba a su pueblo como el pastor a su rebaño.
Bibliografía consultada: 

  • Geymonat, R, et al; Historia II. La Época Moderna en Europa y América. Editorial Santillana.
  • Abadie, S; et al; Historia 2ºc.b. Europa, América y Uruguay entre los siglos XVI y XIX. Ed Monteverde.
  • Imágenes sacadas de Internet.

3 comentarios:

  1. muy buena la información.
    Gracias...

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  2. Me gustó este tema :)

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  3. Paa q azco q esta esta informacion vooo yo qeria ubikacion geografica y temporal del don nilo no esta porqeria

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