domingo, 25 de septiembre de 2016

Las invasiones inglesas al Río de la Plata- Movimiento juntista en España y América- Características de las Revoluciones Hispanoamericanas.


LAS INVASIONES INGLESAS AL RÍO DE LA PLATA: 1806 -1807  

Entre 1806 y 1807 los ingleses intentaron incorporar el Río de la Plata a sus dominios. Ello se debió al bloqueo continental establecido por Napoleón y a la necesidad de encontrar mercados para colocar los productos industrializados. También influyó la acción propagandística de criollos como el venezolano Miranda quien se encontraba en Europa buscando su apoyo para promover la independencia de las colonias con respecto a España. 
La primera invasión inglesa se produjo en Buenos Aires en junio de 1806. El Virrey Marqués de Sobremonte, abandonó la capital huyendo a Córdoba. Desde Montevideo, se preparó la reconquista dirigida por el gobernador Huidobro y, desde Buenos Aires con el Capitán de Navío Santiago de Liniers. El 2 de agosto, Buenos Aires fue reconquistada. El pueblo porteño delante del Cabildo, pidió la destitución de Sobremonte. El poder administrativo fue confiado a la Real Audiencia y el militar a Liniers. Al tener conocimiento de la reconquista, el Rey de España concedió a Montevideo el título de «La muy fiel y Reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo», agregando al escudo de sus armas, las banderas inglesas abatidas. Esto no fue bien visto por Buenos Aires. Los ingleses no se dieron por vencidos e iniciaron una segunda invasión. En octubre, ocuparon el puerto de Maldonado, y en enero de 1807, llegaron a Montevideo. Entre sus defensores estaba Francisco Maciel, quien murió en el combate del Cardal (cerca de la Universidad de la República). El feroz ataque final de los ingleses por mar, originó una brecha en la muralla por la que penetró el invasor y tomó la ciudad a pesar del heroísmo de su defensa. Los ingleses trataron de lograr la simpatía de los vencidos y publicaron un periódico llamado «La Estrella del Sur» que fue el primer periódico que se editó en el Río de la Plata y fue un instrumento de propaganda de los beneficios del régimen inglés frente a los defectos de la política colonial española. A pesar de ser protestantes respetaron la religión católica y las propiedades de los vecinos de Montevideo. En julio de 1807, intentaron apoderarse nuevamente de Buenos Aires, pero la defensa fue tan entusiasta, que los ingleses se retiraron, abandonando las dos ciudades.

Importancia de las invasiones inglesas para el Río de la Plata

El fracaso de las invasiones desalentaron los proyectos de ocupación británica de estas tierras. A partir de este momento, se volcaron a alentar los esfuerzos independentistas criollos.
Las invasiones también demostraron que los rioplatenses no tenían interés en cambiar de amo. Pero las fallas del sistema español quedaron en evidencia: los criollos fueron los encargados de la defensa de estos territorios y participaron activamente en la toma de decisiones a través de los Cabildos. Además, se tuvo una muy buena experiencia del libre comercio.
Pero las relaciones entre Buenos Aires y Montevideo se deterioraron. Durante la dominación inglesa se habilitó el puerto de Montevideo para el comercio libre, beneficiándose los comerciantes de esta ciudad. Al tener que abandonar la plaza, los ingleses dejaron buenas mercaderías a muy bajo precio que fueron introducidas clandestinamente por todo el virreinato. Buenos Aires resolvió aplicar un impuesto del 52% sobre el valor de los artículos ingleses distribuidos desde Montevideo. De este modo quería obstaculizar sus progresos comerciales para afirmarse como puerto único en el Plata. Además ambas ciudades, pretendían para sí los méritos de la derrota inglesa.

EL MOVIMIENTO JUNTISTA EN ESPAÑA Y AMÉRICA: 1808-1810

La rivalidad entre los países europeos se reflejó en las colonias. El bloqueo continental impuesto por Napoleón a Europa, impidió que Inglaterra comerciara con el continente. Las fisuras del bloqueo, fueron importantes. Portugal, aliado de Inglaterra, fue uno de los países que no respetó esa medida. Desde la instalación de los Borbones en el trono español, España y Francia estuvieron unidas por un “pacto de familia” y aliadas contra Gran Bretaña. Napoleón, que necesitaba castigar a Portugal, pidió permiso al gobierno español para cruzar su territorio. Lisboa cayó el 30 de noviembre de 1808. La familia real portuguesa y la clase alta se embarcó hacia Brasil, nueva sede del reino. Una parte del ejército francés permaneció en España, ocasionando inquietud en el pueblo español que protagonizó el llamado motín de Aranjuez, por el cual el rey Carlos IV fue obligado a abdicar (renunciar) en favor de su hijo Fernando, quien tomó el nombre de Fernando VII. Napoleón se negó a reconocerlo. En la ciudad francesa de Bayona la familia real, su invitada, fue tomada prisionera. Esto provocó la insurrección del pueblo de Madrid y el 2 de mayo de 1808 comenzó la guerra contra los franceses porque no se reconoció como legítimo rey a José Bonaparte, hermano de Napoleón. El pueblo enfrentó a los invasores y se organizó en Juntas para autogobernarse. El poder perdido por los Borbones debía retornar al pueblo que lo conservaría en las juntas hasta el momento en que pudiera nuevamente entregarlo al legítimo rey, Fernando VII, preso en Francia. Las Juntas locales decidieron coordinar su acción en una Junta Central Gubernativa, que sesionó en la ciudad de Sevilla, con diputados delegados de éstas. En enero de 1809, la Junta Central decretó que los dominios españoles de América, al ser parte integrante de la monarquía española, tenían derecho de representación. En 1810, cuando las tropas francesas ocuparon Sevilla, la Junta se disolvió y se organizó un Consejo de Regencia con cinco miembros, uno de ellos, representante de las colonias. Desde 1810, el Consejo de Regencia ejerció las funciones de gobierno, convocó a las Cortes que era la asamblea representativa del pueblo español. Las Cortes en Cádiz se reunieron, con delegados españoles y americanos y redactaron una Constitución en 1812. Ella establecía un régimen de monarquía constitucional. Se declaraba que América constituía una sola Nación con España. Luego de sucesivas derrotas, Napoleón devolvió la corona a Fernando VII, quien, en 1814, volvió a España. El retorno del rey Fernando, frustró las aspiraciones del pueblo. Se derogó la Constitución liberal de 1812 y se restableció la monarquía absoluta.
 Entre 1808 y 1810, América vivió un proceso similar al de España. Hubo dos ciclos importantes. El primero, entre 1808 y 1809 se instalaron juntas en Bogotá, México, Montevideo, Buenos Aires, La Paz, Quito y Chuquisaca. Predominó el bando españolista (partidario de conservar el sistema colonial, eran fundamentalmente españoles peninsulares). A diferencia de lo que pasaba en España, en América las autoridades legítimas permanecieron. Dejó en evidencia la debilidad del régimen colonial español y les permitió a los criollos dar muestras de su capacidad de acción y experiencia política. Las juntas buscaron demostrar su apoyo incondicional al rey Fernando VII pero tomaron algunas medidas que cuestionaban la autoridad del rey y sus representantes, como darle mucha importancia al Cabildo. El segundo, entre 1809 y 1810, donde se crean juntas con mayor influencia de los criollos. La situación en España había cambiado y el control francés era casi total. En América, la distancia entre criollos y peninsulares se profundizaba y los criollos se hacían cada vez más fuertes y tenían la oportunidad de acceder al gobierno. Las juntas de 1810, como la que se instaló en Buenos Aires en mayo, ya no fueron de respaldo al rey, proclamaron la necesidad de cambios. Empezaba la revolución por la independencia.


CARACTERÍSTICAS DE LAS REVOLUCIONES HISPANOAMERICANAS:

  • Se dan en territorios que favorecen los particularismos regionales.
  • Se dan de manera simultánea en el tiempo (entre 1808 y 1825 mayoritariamente) y en el espacio (en las actuales regiones de América Central y América del Sur).
  • Fueron en general procesos rápidos (de pocos años) y espontáneos (no hubo una planificación previa).
  • No hubo una, sino muchas guerras de independencia.
  • Se originaron en las ciudades y fueron protagonizadas por la clase criolla alta y en su beneficio, salvo en la Banda Oriental y en México, donde participaron los sectores populares incluyendo a indios, negros y mestizos.
  • Se logró la independencia política (llevándoles a muchos países, más años que a otros, como a Cuba que la logró en 1898 o Panamá en 1903) pero no transformaron la vieja estructura social y económica.
  • Se destacaron personajes como Francisco Miranda (en Venezuela), Simón Bolívar (clave para la independencia de Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia), José de San Martín (tuvo actuación en Chile y Perú), Bernardo O´ Higgins (en Chile), Antonio José de Sucre (en la liberación del Virreinato de Nueva Granada y la formación de la República de Bolivia), José Artigas (en el Río de la Plata) y Miguel Hidalgo y José María Morelos en México.
Bibliografía consultada: 
  • Geymonat, R, et al; Historia II. La Época Moderna en Europa y América. Editorial Santillana.
  • Abadie, S; et al; Historia 2ºc.b. Europa, América y Uruguay entre los siglos XVI y XIX. Ed Monteverde.
Les dejo otro material para ampliar la información sobre situación de España y América entre 1808 y 1810:




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