martes, 7 de marzo de 2017

EUROPA ENTRE 1800 Y 1914

• Entre 1800 y 1815 tiene lugar en Europa la segunda fase del movimiento revolucionario francés con el llamado período napoleónico, que ofrece más rasgos de continuidad que de ruptura en relación con el período anterior. Su acción e influencia se extiende prácticamente sobre todo el mundo europeo y occidental, bien por sometimiento, o bien por reacción. Es justamente la reacción del viejo absolutismo europeo contra la Francia revolucionaria la que acaba con el sistema napoleónico en 1814-1815.

• En el período que va desde 1815 a 1830, luego de la derrota napoleónica, vive Europa una situación tensa y conflictiva entre dos realidades antagónicas (la política y la socio-económica) que coexisten pero que no se corresponden, y por consiguiente se oponen y enfrentan. A nivel político, vencida la revolución, se imponen sobre los países europeos los viejos sistemas monárquicos absolutistas con la restauración del Antiguo Régimen, y en lo internacional se establece el predominio de la Europa de los Congresos y la Santa Alianza. Al mismo tiempo, en el plano económico-social, los países europeos conocen la expansión de la revolución industrial por el continente, la progresiva actividad de la burguesía y las clases medias, y la extensión del Liberalismo. A la vez se va consolidando una cultura burguesa en torno al Romanticismo. Las tensiones entre estas dos realidades antagónicas explican los enfrentamientos entre movimientos revolucionarios y reacción absolutista que se inician entonces y que cubren gran parte del siglo XIX, principalmente durante su segunda mitad. En América, se producen las revoluciones e independencias iberoamericanas.

• El período que va desde 1830 a 1870, representa el triunfo y auge de la burguesía liberal, en todos los aspectos. La burguesía se encuentra en el centro de la actividad social y cultural, y en el núcleo del poder económico y político sin rivales por encima ni por debajo del espectro social. Durante esta época es, por un lado, la clase ascendente que se ha impuesto y ha controlado a los estamentos privilegiados del Antiguo Régimen, y, por otro, domina y explota a las clases bajas y trabajadoras que aún no han tomado conciencia de clase ni se han organizado en la lucha contra el predominio burgués, lo que se iniciará en los últimos años de esta época. Desde 1830 es, cuando se impone de forma definitiva la revolución liberal-burguesa. El protagonismo de esta corriente revolucionaria corresponde a la burguesía y a las clases medias, que mueven a favor suyo a los grupos populares. Las fuerzas que animan e integran estos movimientos revolucionarios, y que caracterizan a la burguesía, son variadas: el Liberalismo económico (capitalismo) y político (democracia y parlamentarismo), el Romanticismo y el Realismo, como manifestaciones culturales, a las que seguirá el Naturalismo, y el nacionalismo como expresión de los pueblos sometidos y divididos. En la segunda parte de esta época se desarrolla una nueva fuerza: la de los movimientos obreros y el socialismo, que aglutinarán al proletariado en su lucha contra la hegemonía burguesa. Esta época de plenitud de la burguesía se caracteriza, por tanto, en el aspecto económico, por la expansión de la revolución industrial en Europa Occidental y en América del Norte, con el creciente desarrollo del capitalismo liberal en cuyo crecimiento actúan, además, de manera decisiva el ferrocarril y la banca, en el aspecto social, por el apogeo de la burguesía que, junto con las clases medias, domina una estructura social clasista en la que tienden a integrarse los estamentos antes privilegiados, y contra la que comienza a desarrollarse una profunda crítica por parte del socialismo marxista (“Manifiesto Comunista“ de 1848), unido a la organización del proletariado en los movimientos obreros, sindicatos y partidos socialistas, que cristalizan en la I Internacional, en el aspecto cultural, por la configuración de una cultura burguesa en torno al Realismo y al Naturalismo, y, finalmente, en el aspecto político, por los movimientos revolucionarios de 1830 y 1848, que llevan a la instalación de la gran burguesía en el poder, por la organización y el establecimiento de la democracia liberal y parlamentaria (Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia) , por el desarrollo de los movimientos nacionalistas (Europa Oriental) y de unificación (Italia, Alemania), y , con el crecimiento económico-político capitalista europeo, la iniciación de la gran expansión colonialista e imperialista sobre los pueblos afroasiáticos.

• En el período 1870-1914, Europa fundamentalmente, y los Estados Unidos, culminan la Primera Revolución Industrial y comienzan el desarrollo de la Segunda Revolución Industrial, con innovaciones tan importantes como la electricidad y el motor, el gran auge de la industria metalúrgica con su punto más alto en la utilización del acero. Es la época de los ferrocarriles y de la navegación transatlántica, del canal de Suez y del canal de Panamá. Con ello, las distintas partes del mundo se acercan sobre todo porque en los sistemas de comunicación se incorporan el telégrafo y el teléfono. Con la complejidad de la nueva vida económica, se desarrolla el capitalismo financiero. La sociedad cambia en sus hábitos y costumbres, continúan los grandes movimientos migratorios, se acentúa la conflictividad social y surgen dos nuevas propuestas de solución que se agregan y oponen al marxismo revolucionario: el movimiento social cristiano y el socialismo reformista. Las grandes potencias europeas acentúan sus conflictos de intereses y comienzan a preparar el ambiente propicio para la Primera Guerra Mundial. La expansión europea hacia otros continentes toma un nuevo impulso colonialista, los objetivos son principalmente Asia y África. En las artes y letras surgen el Impresionismo, el Postimpresionismo y el Cubismo, continúa el auge de la novela, en la que al realismo predominante se agregan diversidad de estilos. El teatro y la poesía se renuevan con una pléyade de autores de gran originalidad. Nacen las grandes ciudades con sus altos edificios de hormigón y acero. Los conceptos científicos tradicionales son cuestionados por nuevas investigaciones y nuevas teorías, sobre todo la de Einstein. El cientificismo tiene frente a sí un nuevo auge del espiritualismo.


 Bibliografía utilizada:


  • Martínez Carreras, José, *Introducción a la Historia Contemporánea. Tomo 1. Ed Istmo.
  • Traversoni, Alfredo,…,   *Tiempo 3. Primera Parte. Editorial Kapelusz.

4 comentarios:

  1. Profe este sistema de infomación esta buenisimo, una especie de biblioteca virtual! muchas gracias!! Karen Ferreira 3º3

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  2. profeee soy santyyy c de tercero 6 ahora ya sabe q pase pongame un 12 ajajajajajjaajjajajajaja

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  3. profeeeeee .. soy santy c de terceroo 6 ya "chequie" la informacion ajajajajajjaja nos vemos mañanaaa chauuu
    PD: pongame un 12 por pasar

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  4. Muy bueno este sistema de informacion, Un saludo desde colombia; ojala siga con su labor

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